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sábado, 20 de diciembre de 2014

Los delitos de odio: su presencia a través de las nuevas tecnologías.

Los delitos de odio -término que no aparece en nuestra legislación penal- son aquellos delitos que consisten en agresiones, amenazas o injurias contra otros por motivos de creencia, identidad sexual, raza o estatus social. En 2013, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado tuvieron conocimiento de 1172 delitos de odio. El desglose de los mismos lo podéis ver en la siguiente imagen sacada de una noticia de El País cuyos datos pertenecen al Ministerio del Interior.


A raíz de esta estadística, el Ministerio del Interior ha creado una serie de instrucciones para añadir al protocolo de detección y prevención de este tipo de delitos. El protocolo contempla también distintas posibilidades para combatir la creciente oleada de violencia en el deporte que estamos sufriendo estos días. Además, en el mencionado protocolo, aparecen una serie de directrices para combatir estas agresiones, amenazas e injurias mediante las nuevas tecnologías. Os remito a una entrada anterior en la que trate la apología en las redes sociales

En mi opinión, estas nuevas directrices tienen una importancia vital para combatir estos delitos. El control de algunas acciones en redes sociales viene marcado por la persecución de este tipo de conductas. No podemos obviar el impacto tan grande que tienes las nuevas tecnologías tanto para la perpetración de algunas acciones que pueden ser constitutivas de delito, como para la impunidad que puede suponer el anonimato de algunas de estas redes sociales.

No obstante, debemos entender también que este tipo de actuaciones por parte de las autoridades confrontan directamente con dos problemas bastante evidentes: En primer lugar, la colisión que pueden tener algunas de las conductas susceptibles de constituir una infracción y que pueden ser simplemente un uso no muy afortunado de la libertad de expresión. Por otro lado, en segundo lugar, el mayor problema que le veo yo a este protocolo es la dotación económica que pueda recibir. Todas las medidas que aparecen en el protocolo necesitan una inversión económica en formación de los agentes, en campañas de prevención que sirvan para concienciar a la población, etc.

Como siempre, espero vuestra opinión sobre este y cualquier otro asunto de los que tratamos en el blog. Os dejo una pregunta... ¿Creéis que la sociedad actual es más "propensa" a este tipo de delitos que hace 10 años? Bueno, una más... ¿Tiene incidencia que la tecnología esté al alcance de todos?

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